En la blasfemia vive la vida
y se ahoga, grita y cae y se levanta.
Nauseabundo, a ojos cerrados,
feliz por momentos, perdido en otros.
presente en las miradas del resto
hundido en las botellas rotas.
Beodo más en la rabia que en el amor,
encendiendo el sentimiento, ansiando despertar.
Con mirada revoloteante y extraviada cae.
Le arde la mente.
Escupe el alma a gargajos.
Espera a que amanezca para dormir
y despertar de noche otra vez,
en su noche, una y otra vez.
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