lunes, 25 de noviembre de 2013

No tengo nada de nada
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada,
de nada, de nada, de nada, de nada, de nada, de nada, de nada, de nada,
de nada, de nada,
en esa nada, que al final era lo único.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Vamos todos a nadar a las rocas.
Se ve tan lindo el Sol reflejado en el piso 20.
Vamos a echarnos donde mean los viejos,
con una almohada de latas y una sábana de colillas.
Vamos todos a nadar a las rocas, de cabeza.
La mierda humana es la más hedionda.
No tengo planes
no me quiero parar de la micro
pero quiero puro llegar
no tengo planes, pero vamos.
Qué no es poesía?
Una piedra
una lista del super
un perro
alguna receta de mi vieja.
Qué no es poesía?
Miro por la ventana
y me recitan un montón de imágenes,
un montón de versos.
Todo está en la intención.
Cualquier basura es poesía si existe la intención.
Mi cuerpo se está cansando de mis problemas
Se aburre de mis quejas y piensa que es su turno
Así, a veces me apaga las piernas
me mastica la columna
me patea en las costillas
y seguimos discutiendo.
Cuando se enoja conmigo me deja hablando solo
se pone a temblar, a sudar
me hace sentir muy incómodo y no me deja respirar
le pido que se calme
por que después del pánico,
todo será su culpa.
La sombra de alguna musa ya es vacía
quedan solos siestas y alguna que otra borrachera un poco más intensa
llamadas sin contestar
promesas de encuentros
visitas mudas
coqueteos violentos
y para qué?
Para pensar en la soledad que siente ese hielo en el vaso
para prenderle fuego a la garganta.
Paseando por mis mareos
me encontré un gran sombrero
repleto de sueños, recuerdos y miedos
lo coloqué sobre mi cabeza
y me cubrió el cuerpo entero
estaba confuso y perdido
entre tanta memoria
que no me acordaba de nada
ni de un cigarro, ni de una boleta
ni de un paseo, ni de la micro llena

miércoles, 13 de noviembre de 2013

De repente prostituyo el día,
lo dejo pasar a cambio de alegría,
y cuando no cumple, lo castigo;
frunzo el ceño y lo maldigo.
Tengo el día muy gastado,
usado, sucio y alterado.
De repente el día me prostituye,
me usa de puente para vivir.
Me traga, me escupe y me deja ir.
A veces el día me prostituye,
me usa, me ensucia y no me deja ir.
Fue Humo y Huesos,
un montón de palabras fue.
De aura azul, bajo una débil sinestesia se entendía.
Oídos necios.
Voz sorda, perdida, a ratos inútil.
Fue Ave y Perro,
un montón de vidas fue.
De lo ilustrado y escrito un mendigo.
Vagabundo del papel.
Poco orgulloso maestro de lo falso.
Maniático de sus pasos.
No fue nada,
un montón de nada fue.
No quiero tener que levantarme para oírte gritar
Es desagradable.
A veces, quiero levantarme y no oírte más.
A veces quiero oírte y gritar
Cómo te llamas Andre?
Duermes.
Ya naciste o te fuiste?
Cómo estás Paula?
Es así?
si no, dime
por que no puedo seguir soñandote.
La luz insiste ,inquieta, en que siga gritando.
La escucho aún despierto con los ojos cerrados.
Donde iremos a bailar?
Me sumerjo en la sucia risa comunal,
la miseria besa el bolsillo de algunos;
zapatos rotos, pantalones rasgados.
Los niños juegan a vivir,
el resto se sienta.
La miseria besa el corazón de algunos;
anillos dorados, pantalones rasgados, a propósito.
Cómo se regodean los ojos llorando.
Rómulo llora y Remo grita a mis espaldas.
Todos rodean este cementerio verde.
Todos creen vivir.
Mientras los ángeles dormían,
nosotros estuvimos quitándonos la vida
uno al otro,
con un apasionado consentimiento
Las nietas de los cerros
no sufren mal de amores
el sabor del Mar las hace agridulces
Viejas estructuras
que se asoman en su mente
son solo recuerdos dinamitados
La neblina son sus ojos
misteriosos, ocultos
para mi, hermosamente muertos
Nunca mienten, pero no aclaran la verdad
Se pierden las aves en su respirar
y como ave perdí el rumbo en sus suspiros
El Sol me dió un prisionero
la multitud se tragó la brisa
en el camino maté a Claverhouse
y ella de amarillo me pintó una sonrisa
Que no sirvió.

¿Por qué? ¿Por qué tienes que mirarme? Tanto tiempo esfumado y me sigues mirando desde aquel lugar. Observas con detenimiento cada paso, cada decisión, cada palabra que escondo. Me observas y soy yo el que te obliga a hacerlo, pues no te muevo de tu lugar en mi memoria, sigues sentada frente a mí con tu lado derecho en las sombras. La arena tibia en nuestras piernas hundiéndonos en nosotros mismos. 

Recuerdo todo como algo eterno, pero lo poco que duró no se compara ni a un pestañeo dado aquel día, ni a un grano de arena, que juntos soportaban tu cuerpo frío, frío como tus palabras, esas, las que congelaron el cálido primer beso, el beso que dio inicio a una esperanza perdida, a una bomba de tiempo, que estallaría directo en la cara de quien esperó todo de alguien que no tenía nada, y que no quería nada. 
Así, como lo digo, lo veo y también (obviamente) lo pienso, así me siento en un rincón a sentir como me observas, desde ese día y los que lo siguieron, desde este lugar y de todas las partes a donde miro, ahí estás, me observas por qué así lo quiero y no veo nada, no queda nada de lo que nunca empezó.
Siempre un "te amo" antes de morir.
Siempre sentir a no saber perder.
Sé que es lo que pierdo, pero no sé si sentir,
no sé si lo merece,
y si yo me lo merezco.
Ya no es un sentimiento,
es un inalcanzable deber.
Busca el cuervo a la rosa
para su color tomar.
Persigue la Luna al cuervo
pues lo quiere rescatar.
De los males de la rosa
ella lo quiere rescatar.

En los males de la rosa
no lo quiere ver sangrar.
Se enamoró,
el cuervo de la rosa
y la tristeza ya se posa
entre la Luna y los demás.
Se enamoró,
el cuervo de la rosa
y la mirada ya se posa
en lo que tiene para hablar.
Y así celosa la Luna
en el día ha de soñar
con su querido cuervo
que en la noche ha de buscar...

El cuervo ya se posó
en las espinas de la rosa
y la tristeza ya se posa
entre el cuervo y los demás
El cuervo jamás pensó
en la pobrecita Luna
que en el cielo lo esperó
y entre las espinas, atado se quedó.


Me mira la muerte a los ojos
con el hacha en la mano
pidiendo caridad

De alguna manera me burlo de ella
escupiéndole mis restos
basureándole su existir

Su disfraz de vago no la diferencia de mí
tan cómoda, pero ya desvanecida
en su pequeña isla

En el cofre está la parte de mi que no veo
mientras ardo, me acerco
mientras respiro, me ahogo
Una especie de lento suicidio escapando de la muerte
Me mira la muerte a los ojos
con el hacha en la mano
Y le escupo mis restos
Estoy tan cómodo pero ya desvanecido.

En la blasfemia vive la vida
y se ahoga, grita y cae y se levanta.
Nauseabundo, a ojos cerrados,
feliz por momentos, perdido en otros.
presente en las miradas del resto
hundido en las botellas rotas.
Beodo más en la rabia que en el amor,
encendiendo el sentimiento, ansiando despertar.
Con mirada revoloteante y extraviada cae.
Le arde la mente.
Escupe el alma a gargajos.
Espera a que amanezca para dormir
y despertar de noche otra vez,
en su noche, una y otra vez.
No estoy cansado, son mis pies.
No estoy mareado, es mi mente.
No estoy llorando, son mis ojos.
No estoy gritando, es mi garganta y
¡NO! No estoy escupiendo, es mi boca.
No, no estoy mintiendo, es solo mi alma
que finge ser mi cuerpo.
No puedo tocar la canción que me dedicaste
No puedo abrazar las palabras que escribiste
No puedo besar mis recuerdos
No puedo besarte a ti
No puedo  hacer nada por ti
No puedo hacer nada por mi
Ese "nosotros" que se fue,
No puedo hacer nada por él.
Probé no pensar, pero pensé en olvidar
Me olvidé de todo, pero te quise amar
Te amé muchas veces, pero esto sigue igual
Si quieres que te piense
solo dilo nada más
Pensaré la Luna en tus brazos
Me haces pensar lo nuestro en pedazos
Ella no quiso dejar rastro
de lo que yació en sus labios
Yo yací en sus labios
y cumplió en no dejar nada
Sin embargo, mis amigos, nadie aquí se amaba
“Hola señorita, ¿de qué tiene ganas hoy?
mañana será el destrozo, hoy dejémoslo al amor,
Pero dígame hasta ahora, ¿que ve usted mejor?”
Yo lo veo todo igual, sí, ya sé que lo viví
Si lo viví tal vez de nuevo yo nací,
Pero para nacer alguien ha de morir
y sí, yo lo admito
Alguna vez morí.
Me acerco en busca de fallas, imperfecciones.
Las hay.
Me besa y abro los ojos sin entender.
Aprieta mi brazo como para sentir algo, pero no.
Nos acariciamos los pies, como jugueteando, disimulando.
¿En qué pienso? En la rutina.
Me levanto y le digo que nos preparemos algo para comer.